3 de junio de 2013

Al interior de un "taller de liderazgo"

Como la propaganda de Davivienda, estuve doce horas en el lugar equivocado. Últimamente hay muchos movimientos que invitan a “cambiar tu vida” a través de la programación neurolingüística , bajo el nombre de talleres de liderazgo o más bien, talleres de fanatismo.   Este auge de “cursillos” de programación neurolingüística inunda Bogotá bajo muchos nombres.   Buscan gente que sea infeliz en su vida y haya sufrido para meterla en su “movimiento”, que supuestamente cambiará sus vidas.
Más tarde son ellos mismos, los que tomaron el curso, quienes dictan las charlas y se convierte en un negocio multinivel, donde cada uno trae a más gente, para ayudarlas a “cambiar tu vida”.
Últimamente conozco de cerca el caso de varias familias deshechas después de haber asistido a estos talleres.   Puedo decir que parece una religión, hasta asisten cada tanto para verse con su  supuesto “coach”, que no son más que los mismos que hicieron alguna vez el taller, que ahora bajo el nombre de “entrenadores” los ayudan en su trasformación  y les piden que así como cambiaron sus vidas, traigan a otros pagando, obviamente, altas sumas de dinero por los talleres.
Las tres familias, y dos parejas que conozco que asistieron a estos talleres ahora están separados. Uno de ellos ni siquiera ve por sus hijos porque en el taller le dijeron “que tenía que hacer lo que los hacía felices” entonces decidió separarse de su esposa y casualmente como si viniera en el paquete, olvidarse de sus hijos.   Unos renunciaron a sus empleos y bajo la premisa, sugerida por sus líderes “deja que todo fluya” han perdido todo lo que habían construido en sus vidas, profesionalmente y económicamente.
Puede decirse también que hacer este taller les da fuerza a las esposas aburridas de sus maridos para dejarlos o viceversa, sin dársele nada, solo un parlamento que alega “en la vida no hay que tener apegos” y han dado media vuelta con toda la frialdad olvidándose de todo lo construido.
Yo asistí por invitación de una persona a quien me dio pena decirle “NO”.   Recibí su llamada porque queria pedirme perdón por todo el daño que me hizo y pues si, me dio pena decirle que no. Ahí aprendí que decir NO también es respuesta.  Estuve ahí un día entero y solo me acorde del slogan de un banco, yo estaba en el lugar equivocado, no habían pasado dos horas y me faltaban  3 días.   A la salida del primer día, el día más largo de mi vida,  la persona que me había invitado al taller estaba afuera y entre pitos,  matracas y flores,  me decía “bienvenida a tu proceso”, junto a mucha gente , unos lloraban, otros reían.     Ahí me asuste y no regrese los siguientes días.
No puedo decir el nombre del lugar, porque cuando uno ingresa lo hacen firmar 4 papeles donde la palabra “demanda” aparece por todos lados. Pero lo único que se, es que es una secta que busca personas con carencias afectivas para que culminen sus tres niveles y pasen sus antorchas y traigan más gente. Es un negocio multinivel que mueve fibras y quien no esté muy cuerdo, puede afectar su vida entera.
Este video que me encontré en youtube se parece mucho a las 12 horas que viví. Ya me habían advertido como era, pero hasta no ver no creer.   Ahora entiendo porque esas familias quedaron deshechas.


Solo puedo decir que uno no  necesita que alguien le muestre el camino, porque le va a mostrar solo el camino que quieren que vea. El poder está siempre en uno mismo.

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