4 de febrero de 2014

Todo tiempo pasado No fue mejor

Echarle un vistazo al pasado es darse cuenta de lo fácil que hoy es la vida en el día a día. La tecnología ha sido parte fundamental de este proceso, en el que todos los seres humanos nos hemos visto beneficiados. 

No todo tiempo pasado fue mejor.  Antes  los trabajos del colegio los entregábamos hechos a máquina y cuando nos equivocábamos teníamos que repetir toda la hoja o recurrir el liquid paper para poder enmendar el error si estábamos de afán.   Hoy podemos gracias a los computadores y los programas de edición, cambiar algo en cuestión de segundos gracias a las aplicaciones.  

Hace 30 años una llamada internacional era un lujo que pocos podían darse y cuando lo hacían contaban los minutos de tal forma que la factura del teléfono no se fuera a subir mucho.  Hoy día existen aplicaciones que nos permiten llamar horas enteras sin pagar un peso, como Magic Jack, que con solo descargarla, podemos hacer llamadas.

En las fiestas de 15 años, grados, excursiones, cumpleaños,  si quería tener un recuerdo fotográfico de ese día, había muchas cosas que tenían que tener en cuenta: las pilas del flash, el rollo que era de 12, 24 o 36 fotos.   Tomábamos fotos a ciegas, sin saber si quedaron bien o un poco movidas, eso lo sabíamos solo hasta cuando nos acercábamos a un lugar donde revelaran las fotos en dos días hábiles.   Hoy instantáneamente gracias a la tecnología podemos tomar fotos y verlas en tiempo real, incluso, podemos hacerles arreglos digitalmente,  con Instagram, graduándole la luz, hacernos más delgados y hasta ponerle música de fondo a las fotografías. 


Antes nos parecía la locura jugar Atari, y esos marcianitos eran invencibles, ni hablar de Pacman que tantas horas de distracción nos trajo en las vacaciones de colegio y tantos fines de semana.  Tener acceso a otros juegos de video era todo un proceso, hasta que algún familiar o amigo fuera a Miami y trajera el último.  Hoy día  hasta los marcianos de los juegos de video nos hablan, nos enseñan.   Podemos jugar con gente de otros países en línea, descargando juegos en GooglePlay o en AppStore,  bajando la aplicación que queremos del juego preferido.  

Podemos tener las casas de Tio Rico digitalmente y jugar desde parqués, hasta ajedrez.   Podemos hasta medir nuestro nivel de cultura general y apostarle a “quien quiere ser millonario” virtualmente.

A mediados de los 80’s cuando llegó la oportunidad de pedir taxi por teléfono fue la sensación y era catalogado por nuestros abuelos como algo maravilloso, tocaba saber la dirección, el barrio y estar en un sitio con teléfono fijo para poder pedir el servicio.   Luego el servicio fue creciendo y se fue quedando corto por la gran demanda que implicaba y era casi imposible tomar un taxi por teléfono, así que no había más remedio que salir, así estuviera lloviendo a tomar un taxi en la calle.  
Hoy en día, casi 3 décadas después descargando la aplicación Tappsi o Uber ,  solicitar el servicio y  te llega el taxi donde estés, reconociendo el sitio donde te encuentras con el moderno GPS, dándote un tiempo estimado de llegada, incluso si necesitas el servicio de inmediato, puedes sugerir una propina.

No podíamos perdernos el noticiero de las 7 de la noche o prender el radio en  la mañana, o leer el diario que llegaba a la casa si queríamos estar informados de lo que pasaba en nuestro país y en el mundo. Ahora en los dispositivos móviles, con las aplicaciones de redes sociales, las noticias nos llegan, incluso antes que salgan en los mismos medios de comunicación convencionales.

Si queríamos saber sobre una receta, nos tocaba recurrir a la abuela, la vecina o conseguirnos el libro rojo se Segundo Cabezas, con las recetas, desde cómo hacer un arroz, unos frijoles o unas deliciosas empanadas.  Y los recetarios  de cocina  no eran tan explicativos.    Hoy existen aplicaciones que nos sugieren qué hacer de almuerzo con los ingredientes que tenemos en la nevera como QueCocinoHoy .  También podemos buscar las recetas que queremos para el numero de personas que necesitamos y hacer las preguntas que nos surgen en tiempo real sobre una receta.

La belleza también se ha visto beneficiada de la tecnología.  Antes al comernos una deliciosa hamburguesa, con gaseosa y papas a la francesa,  o un delicioso ajiaco bogotano,  no teníamos ni idea cuántas calorías estamos consumiendo.   Ahora con una simple aplicación CaloryGuard PRO nos avisa de cuantas calorías y carbohidratos estamos consumiendo, para no perder la línea.  

Todos tenemos a alguien que sufre de presión arterial la cual debe estar controlando continuamente.     Hoy la tecnología trae una aplicación que te monitorea el corazón Smart Presión Arterial y te avisa cuando debes tomar unos minutos de descanso.   También existen otras aplicaciones que nos ayudan hasta para conciliar el sueño.  

Comenzando los 80s llegaron los Walkman, eran la sensación, luego llegaron los “modernos” con casetera, pero se nos acababan los 120 minutos del casete y  no había más opción que repetirnos el casete o sintonizar alguna emisora. Ahora las aplicaciones de música nos ofrecen la posibilidad de tener la música que queramos, en el momento que queramos y crear emisoras, sin cuñas con toda la música de nuestro gusto, como Deezer o Spotyfy.  También hay aplicaciones como TuneIn, donde podemos sintonizar las emisoras de todas partes del mundo y hasta usarlas como despertador.

Dicen que la tecnología le ha quitado espacio al romance. Antes enviaban telegramas o cartas románticas que cruzaban la ciudad o el país y se demoraba de 10 a 15 días hábiles en la entrega. Ahora se envían flores digitales,  y tener conversaciones inmediatas, en tiempo real con los dispositivos móviles es de lo más fácil con WhatsApp, Telegram, Viber, Line, entre otros. Pero quien realmente quiere ser romántico siempre encontrará una forma.


Definitivamente la tecnología ha traído grandes beneficios y las  Apps se han convertido en instrumentos indispensables para la vida diaria. Sin complicaciones, sin depender de nadie, solo de un buen operador de datos y listo. 

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